El día que la fiscalía entregó el cuerpo de un desaparecido a una familia equivocada.

Guanajuato, Gto. 07 marzo 2025. (Al Instante).- El tres de julio de 2025, la Fiscalía de Guanajuato recuperó un cuerpo desmembrado sobre la carretera Uriangato-Valle de Santiago, en la localidad de Jahuique. Tras la sospecha de que podrían pertenecer a una familia que reclamaba un cuerpo en Loma de Flores, municipio de Salamanca, lo entregaron sin haber hecho una prueba de ADN, sin embargo, un día después vino lo inesperado.
El cuerpo, que supuestamente ya había sido reconocido por el señor Guadalupe Razo, padre de Alberto, el presunto fallecido, no era de este último, pues Alberto apareció con vida un día después.
Guadalupe notificó a la fiscalía de la situación con el argumento de que el reconocimiento del cuerpo, que hizo a través de fotografías y no físicamente, lo hizo bajo condiciones emocionales complicadas.
Al mismo tiempo, una mujer de nombre María Pallares, también identificó el mismo cuerpo como su hijo de nombre Francisco, pues portaba vestimenta que ella reconoció, al igual que cicatrices en varias partes del cuerpo, no obstante, cuando fue a reclamarlo le dijeron que los restos ya habían sido entregados a otra persona, quien dijo ser su padre.
Desde ese momento, inició un largo camino para ella en el que tuvo que recurrir a abogados, colectivos y Procuraduría de los Derechos Humanos del Estado de Guanajuato.
Al percatarse de su error, la fiscalía practicó, ahora sí, pruebas genéticas a través de la base de datos de ADN, obteniéndose posteriormente un resultado positivo que permitió establecer que la persona fallecida correspondía a Francisco “N”.
Ante ello, la fiscalía solicitó autorización judicial para realizar la exhumación del cuerpo, la cual fue autorizada por un Juez hasta el 03 de marzo pasado.
Posterior a ello, el cuerpo fue entregado a su madre, para ser sepultado en un panteón de Valle de Santiago.
Ante ello, la institución inició una investigación para establecer si en este caso existe responsabilidad de algún servidor público.
No es la primera vez que la fiscalía comete este tipo de errores.






